Los datos de salud son datos sensibles según la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. Estas son cinco prácticas simples que reducen el riesgo, sin importar qué sistema de gestión utilices.
1. Contraseñas únicas por usuario
Cada profesional debe tener su propio usuario y contraseña. Compartir credenciales impide saber quién accedió a qué información.
2. Cierre de sesión automático
Configurar el cierre de sesión por inactividad evita que una computadora desatendida quede con historias clínicas abiertas.
3. Backups verificados, no solo programados
No alcanza con que el backup se ejecute: hay que probar periódicamente que se puede restaurar correctamente.
4. Acceso segmentado por rol
Un administrativo no necesita ver el mismo nivel de detalle clínico que un médico tratante.
5. Actualizaciones al día
Mantener actualizado el software (y los dispositivos desde donde se accede) reduce la superficie de ataque ante vulnerabilidades conocidas.